Duele la palabra en la mano que no sueña con el verso. Duele aún sin saber que le hinca en lo más profundo de su prosa. Aquella mano que se niega a la pluma y al papel. Duélele tanto, que cuando se abre, de sus dedos brotan caricias al vacío.

viernes, 16 de noviembre de 2018

¿Quien me pare la esperanza?

Y si dejo de soñar y me sumerjo en la rutina.
Y me vuelvo predecible y robótica.
Y se me muere la locura y se me secan las lágrimas.
Y se me congela la sonrisa y se me oscurece la mirada.
Y si dejo de soñar y el amor se petrifica en los retratos.
Y el azúcar se enmohece en el estante.
Y los besos se esconden en la almohada.
Y la luna me ignora y el cielo me aborrece.
Y si dejo de ser mujer y libre.
Cuenco y arrollo.
Verso y alpiste.
Y si dejo de soñarme enamorada.
Y mis brazos no te alcanzan.
Y mi cuerpo es piedra helada.
Que será de mi sueño que te busca.
Que será de mi misma y del regreso de la nada.
Que será si soy torbellino y loto.
Y si dejo de soñar quien me pare la esperanza.

martes, 16 de octubre de 2018

El cielo y tú

Desde la inmensa oscuridad, me envías un guiño picaresco. Y yo, que te he observado tantas veces, anonadada, queriendo descubrir tus secretos más antiguos. Te devuelvo el gesto con un infantil suspiro y las ganas de volar hasta tus brazos, lánguidos y tibios, se tornan quejidos inaudibles en mi garganta.
Esperando siempre el sueño que no llega, pido encontrarte una vez más entre ellos. Tan sonriente y vivaz como la tarde en que mi adiós temprano, separó para siempre tu existencia de la mía. ¿Debí quedarme un poco más?... No sabía yo, pobre infeliz, que no habría otro atardecer, otro día, otras despedidas.
Hoy, desde mi eterna oscuridad, ya no espero el sueño, ni la luz de las estrellas o tu imposible presencia. Me sumerjo en mi tristeza con la certeza del pez que salta fuera del agua. Y aunque vuelva a buscar, desesperada, el guiño constante del universo. No hay para mi otra respuesta que el silencio, quien se apodera lentamente de mi alma.

miércoles, 22 de agosto de 2018

Cuando yo era niña...

De hace algún tiempo atrás... En mi facebook:

Cuando era niña me gustaba jugar con mi perro. Competir con todos los niños de la cuadra a ver quien llegaba primero a la esquina corriendo. Saltaba la cuerda sin cansarme todo el día. Podía ver una peli de muñes cada vez como si fuese la primera. Me colgaba de las piernas en el almendro del patio hasta dolerme la cabeza. Cerraba los ojos e imaginaba que podía volar en lo alto de una colina. No me molestaba el sol de la playa ni el lodo en mis zapatos. Los días de lluvia hacia una fiesta en cada charco. Creia que me podía comer todos los dulces del mundo. Pensaba que bueno seria hablar con los animales aunque estaba completamente segura que me podían entender cuando les platicaba. Mi juguete preferido fue un pedazo de madera que mi abuelo me preparó y pulimentó y yo lo decoré con plumas de colores en sus dos extremos, quería ser malabarista. Soñaba que podía alcanzar todas mis metas. Para ese entonces creía que el tiempo era infinito y que siempre iba a ser pequeña. La adultez estaba muy lejana y yo añoraba despertar adulta la mañana siguiente. Cuando era niña nunca pensé que crecer me duraría toda la vida y que hoy luego de tantos años, espero cada amanecer despertar siendo la niña que un día fuí.